El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria declaró el viernes que la explosión en la mezquita de Homs es parte de "intentos desesperados" para desestabilizar la situación, prometiendo "juzgar a los responsables" tras la muerte de al menos ocho personas.
Según el ministerio, el incidente ocurrió en un contexto tenso cuando extremistas dan nuevos pasos para minar la paz en el país. El ministerio subrayó que los responsables del ataque serán encontrados y castigados.
"Este crimen no quedará impune", dice el comunicado. "Resolveremos este problema y protegeremos a nuestros ciudadanos".